viernes, 5 de febrero de 2016

T3 PI C10 EL EKUR

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EL EKUR

"Antes que los Égregorois (vigilantes) se rebelen y desciendan del cielo, una prisión fue construida para ellos en las profundidades de la tierra entre las montañas. Antes, que los hijos de los gigantes nacieran, [ellos] que no conocían la justicia y la piedad en sí mismos, habían construido y levantado 36 ciudades, para que los hijos de los gigantes vivan en ellas... "(11)
Fragmento en copto del Libro de los Gigantes, Kephalaia 1171-9  

"Dios es un devorador de hombres.   Es por esto que los hombres fueron sacrificados. Antes de que los hombres lo sean, los animales fueron sacrificados, ya que aquellos a los que se sacrificaron no eran dioses"(.12) 
Manuscrito de Nag Hammadi, "El Evangelio de Felipe", el Codex NH2; 40  
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  Cinco días después de mi encuentro con Serkit, me han traído con gran pompa al campo de Kursig (Capadocia).  Reconocí el pueblo, donde había rescatado en secreto a los humanos hace tres meses atrás.  Me dijeron que el nombre de esta localidad era Méligud, cuyo significado es "puente" en lenguaje Emenita. Bajo este Méligud[[1]] estaba el Ekur secreto de mi tío.
Meri no se había dignado a moverse.  Ella me dijo que debería desertar y no rebajarme a esta hipocresía diplomática!  La había encontrado rebelde, me fui enojado.  Djehuti y Nebet-Hut me habían acompañado, y una guarnición de Urshu (vigilantes) de Asar pertenecientes a nuestra subterránea Gigal.  La única información tranquilizadora que tuve fue que yo podría salir de este lugar en cualquier momento.  Djehuti no me había dado ningún consejo y se quedó en silencio.  Sus ojos, sin embargo, querían calmarme.  Mi segunda madre me aturdió con las recomendaciones, como las de mantener mis Sagra (chakra) cerrados con el fin de no ser espiado sin mi conocimiento.  Nebet Hut estaba nerviosa, pero ella hizo lo imposible para ocultarlo.  Cuando está ansiosa, su voz se atasca y le molesta.... Ella había colocado una de sus manos en un lado de su cara, como si quisiera mostrarse pensativa, pero su mirada estaba vacía; no había nada que pensar...  Ella estaba a cierta distancia de su abuelo, con quien ya no mantiene ninguna relación desde hace mucho tiempo.  Sus Sagras se acababan de cerrar para no proyectar ninguna emoción.  Su rostro se congeló.  
            Una pequeña guarnición de los Urshu-Adinu ya estaba allí, como me fue prometido por la soberana del monte Igira.  Vienen de la famosa zona de Kuram (Goreme), que no está muy lejos al norte.  
Por primera vez, pude apreciar el abismo que parece separar a los seguidores del Oeste - los Khentamentiu de mi padre - de aquellos de Serkit, que pertenecen a la rama del Este.  Los nuestros, los de nuestra Gigal y Kankala (África), son verdaderos guerreros, mientras que los Adinu se consideran a sí mismos más como intelectuales y pensadores.  Sin embargo, me he dado cuenta de que los que están en la región de Kuram (Goreme) tenían arcos y flechas.  Ambos clanes se miraron fijamente en silencio. Setes (Seth) parecía regodearse en secreto.  Él estaba allí, en la entrada del pueblo. El ambiente general de Méligud no era el mismo que había observado hace unas semanas atrás; ahora parecía agradable, casi alegre. Los pobladores cantaban, las mujeres abundaban en las calles.  La ilusión era perfecta.
Mi tío me dio una gran bienvenida, abriendo los brazos: "Te doy la bienvenida, hijo de Meri!" El príncipe de los Anunnaki llevaba un traje naranja, realzado como un tejido real salpicado con motivos geométricos. Sus ojos brillaban de manera casi sobrenatural.  Setes nos preguntó si estábamos bien instalados y me invitó a entrar al pueblo.  Entré en el dominio de mi enemigo sin decir una palabra a mis acompañantes.  Apreté los dientes.  Los pobladores ansiosamente lanzaban pétalos de flores en el suelo para formar una alfombra real.  Mi tío me propuso visitar el pueblo, y yo acepté. 
            Fuimos de residencia en residencia; la recepción era la misma en todas partes: sonrisas, demostraciones de amabilidad, pequeñas atenciones... Una de las muchas miradas que cruce me hizo estremecer, era la de una mujer que había salvado de la vergüenza en mi misión de rescate.  Me acordé de ella debido a su altura inusual como para la de un ser humano.  Ella me reconoció, sus manos comenzaron a temblar.  Ella se recompuso.  Setes lo noto: 
- Esta mujer te agrada, ¿mi sobrino? 
Mi tío tenía una mirada inquisitiva.  Estaba tratando de atraparme, lo podía sentir.  
-Es bonita ¿no es así? Es tuya, si la deseas, dijo. Como regalo de bienvenida.
- Yo... yo no sé si debo hacerlo. 
- Pero, si tú no la tomas, algún otro tomara tu lugar, dijo con sarcasmo.  
Ella me miró con insistencia, como si dijera: "Sálvame de él!" La mujer en cuestión desprendía una extraña energía. 
- ¡Ah! Se me olvidaba, antes de hacer tu elección, debo advertirte que esta es una salvaje.  Yo la había destinado al templo, pero ella se escapó, y tuvimos que castigarla hace algún tiempo.
Setes levantó su vestido con un palo sin ninguna delicadeza, y me mostraron una terrible cicatriz en los riñones.  La marca no fue bien curada.  Trataba a esta pobre mujer como un carnicero lo haría con un pedazo de carne.
- Finalmente, no creo que esta sea una buena idea.  Tú te mereces un mejor regalo.  Ella es prácticamente de tu tamaño, no es práctica para montarla.  Además, ¿te das cuenta? Cuando la tomas por detrás, no serás capaz de evitar verle la marca de deshonor... 
- No es tan grave, está bien; acepto tu regalo, tío. 
- ¡Perfecto!  Eres tan amable como tu padre.  Ten cuidado de que esto no se convierta en una debilidad.  Tu elección es buena, pequeño príncipe, su vagina es estrecha y su ano delicioso.
Yo no estaba seguro de mantener mis bienes incautados... 
- ¿Cómo es eso?
-¿Qué crees tú, hijo de Meri?  Todos los seres humanos me pertenecen.  Me acosté con todas sus mujeres.  Muchas de ellas me dan placer y otras son buenas madres.  Ahora tengo muchos niños que son una mezcla de ambas especies.  Ellos son mis nobles soberanos que administran mis innumerables áreas.  Para eso se necesitan los rebeldes en los barrios de nuestro anfitrión!  Ordenó el señor del Ekur.  Bien, continuemos nuestra visita, mi sobrino... 
Este evento había creado un malestar entre nosotros.  Me preguntaba cómo iba a justificar ante Aset la presencia de esta humana portadora de la energía de nuestro oponente.  Setes súbitamente quedó en silencio.  El orienta nuestros pasos mientras observa mis reacciones.  Setes sabe mantener el control total de sí mismo, independientemente de las circunstancias.  Es conocido por sus golpes de brillantez en el seno de la Asamblea, pero se ve diferente fuera de ella.
Caminamos alrededor del pueblo, otras dos mujeres tuvieron una reacción un tanto similar, que atrajo la atención de mi tío.  Él dejó escapar la primera, mientras me preguntaba si quería añadirla a mi paquete de bienvenida, pero yo no podía aceptarla, bajo pena de traicionarme.  Agarró la segunda, le inspeccionó la cara, los dientes, detrás de las orejas.  Levantó un poco sus ropas y colocó una mano bajo su vestido, como para examinar su vientre o su sexo - realmente no se puede decir.  La pobre estaba aterrorizada.  Él ordenó a su guardia, que nos seguía de cerca, que la llevaran a sus apartamentos y la vistieran como una reina.
- Soberana de una noche..., me dijo divertido.
- ¿Tú vas a unirte con ella, tío?
- Sí, sólo por placer.  Como la que tú has adquirido, que lleva la marca de deshonor. 
- ¿Por qué es esta marca?  ¿Qué han hecho para ofenderte?  
- Ellas se alojan en el templo.  Pero hace unos meses, un grupo de intrusos se introdujeron en mi tierra durante mi ausencia y saquearon mis bienes.  Las sacerdotisas aprovecharon la oportunidad para escapar.  Algunas se refugiaron en sus familias, que son las que llevan la marca.  Otras que querían huir de mis dominios fueron encontradas y ejecutadas en la plaza pública.  La que yo te ofrezco esta noche conoce lo que ocurrió, voy a interrogar personalmente.  Yo me estaba reservando ese momento para una digna ocasión.  Su vida dependerá de lo que me revele.  ¿Pero pareces ansioso, Heru?  
- No esperaba tal dureza hacia tus súbditos.
- ¿Mis súbditos?  Estos son sólo Adám (animales), no lo olvides!  Ellos existen gracias a nosotros, y fueron creados para servirnos.  Los que saben cómo mostrar obediencia no son desgraciados.  ¿Has visto cómo son felices?  Los nuestros son más civilizados que los de las montañas y los de las llanuras. Aquí, son atendidos y podemos codearnos sin riesgo.  Aquí es precisamente el templo; lo reconstruimos hace poco.  ¿Vamos a visitarlo?
- Tenemos tiempo para eso; ahora me gustaría ir a mis apartamentos.  
- Pero ciertamente.  Tendremos buena oportunidad para otra visita.  Descansa.  Te doy una cita esta tarde, hemos preparado una fiesta en honor al hijo de Meri.  Los guardias vendrán a buscarte.  
Dos soldados, dos de estos molestos Anunnaki, me llevaron a la guarida de Setes.  Entramos en una casa bien cuidada y caminamos por amplias escaleras ocultas bajo una trampilla.  La red subterránea era increíble!  Es muy diferente a la de Nashareth y su Gigal.  El conjunto es más compacto, mientras que en casa todo es mucho más grande y muy alto.  Descendimos por varios niveles teniendo que ascender cada tanto.  ¿Esto fue para desorientarme?  No me reencontré con ningún ser humano, solamente los soldados de mi tío parecían quedarse aquí.
Mi madre tenía razón, esta idea era mala, muy mala; yo no debería haberla aceptado.  Yo estaba entre mis enemigos, en el corazón de su principal hito.  Sólo la Fuente y mi extrema vigilancia me podrían salvar de un mal giro.  Yo no estaba seguro de nada.  En ningún momento, Setes había intentado atraparme.  ¿Qué haría esta desafortunada noche, si ella me denunciará después de sus asaltos de brutalidad? Mi tío es conocido por su extrema violencia.  Sentirlo cerca de mí me hizo sentir enfermo, pero actué como si nada hubiera pasado.  Al igual que los Anunnaki: son francamente desagradables, con sus ojos de fuego y su olor peculiar.  Yo tenía que aguantar y ajustarme a lo decidido por el Consejo. Fui empujado varias veces durante nuestro recorrido y me enfrente con muchas miradas hostiles.
Finalmente llegué a mis apartamentos.  Ninguna puerta estaba cerrando mi apartamento, solo una cortina gruesa y dos guardias bien armados para vigilarla. Estaba atrapado.  Para mi asombro, del interior emanaba elegancia y confort.  El mobiliario era de cedro, y algunos muebles llevaban incrustaciones en Nebu (oro).  Las numerosas pequeñas lámparas con aceites de fragancias creaban un ambiente de paz y contemplación.  
            Yo quería derrumbarme en la cama, pero me sorprendió encontrar allí a la mujer que me habían ofertado.  Ella parecía esperarme.  Su pelo negro estaba suelto y caía en rizos sobre sus hombros.  Estaban cubiertos con una rejilla de hilo de oro.  En su pecho desnudo colgaban innumerables joyas brillantes. Dos pulseras metálicas de los Neteru (dioses) sobre su antebrazo. Ella lucía un vestido de lino ampliamente dividido que dejaba advertir su intimidad. Varios de los dedos de sus pies llevaban resplandecientes anillos. Esta humana estaba demasiado bien vestida, se notaba que la habían vestido a propósito.
- Vístete, mujer. 
- Si hago eso, van a matarme, ella me dijo ansiosa. 
- Nadie va a tocarte, yo velaré por ello. 
- ¿No soy lo suficientemente bonita para usted, señor? Si es así, ¿por qué me ha aceptado? 
- ¿Cuál es tu nombre?
- Altin ("imagen de vida").[[2]] 
- Bien Altin, en mi hogar, no tocamos a las mujeres como aquí o en Kalam.  Las mujeres son como tu nombre lo indica: preciosas. Es la mujer la que elige a su amante, y no al revés.
-Bueno, Tanri (dios), [[3]] yo te autorizo ​​a que me frecuentes.  Calentarte contra mi cuerpo no va a hacerle ningún daño! 
Si yo no hubiera visto la sombra de mi tío y de sus Anunnaki detrás de esta Altin, podría haber aceptado su invitación.  Pero yo era un futuro rey en busca de su reina, no de una nueva concubina.  Caminé alrededor del apartamento en silencio.  Quería comprobar si no había por allí un cristal que nos grabe sin nuestro conocimiento.  Entonces le hice señas para continuar discutiendo en un tono más bajo, para no ser escuchados. Reanudé suavemente:
- Respeto tu invitación, pero todo lo que sucede aquí es contrario a las normas que conozco. Yo estoy aquí para observar las costumbres de tu viejo maestro, y yo no pertenezco a su mundo, como tampoco obedezco a sus costumbres. 
-¿Eres un Kingu (Real albino)? ¿O un rechazado del Este, un Musahit? ella pregunto. 
- ¿Un Musahit? [[4]]  ¿Que es ese nombre? 
- Se refiere a aquellos que son de la montaña brillante del Este, los reptiles observadores, de piel blanca como la luna. 
- Pertenezco a la familia de los Kingu, como tu anciano maestro, le contesté. Hay diferentes ramas en la realeza.  Por un lado los Imdugud y luego los Nungal de mi padre.  Los Nungal se dividen en varios clanes aquí.  Están aquellos del Oeste y los del Este. Los que están en el Oeste portan el signo del lobo, y a menudo son llamados "Khentamentiu" (primeros occidentales), los cuales están compuestos por los Urshu (observadores) y los Shemsu (seguidores).  Los Nungal del Este se dividen en dos grupos, en primer lugar están los de Her-Ra, los Shemsu-Ra que viven en el sureste, en Bun'd (Punt) y en el nuevo Dilmun, la EDilmun, situada en la desembocadura del Kem-Ur (Mar Rojo); el segundo clan de los del este se encuentra en la montaña de Igira no lejos de aquí, en Kuram (Goreme). Estos son los que llamamos la Adinu (iluminados) y que tú misma nombras como los Musahit (observadores). Todos llevan el signo del Halcón.
- Usted es un Ban (serpiente),[[5]] el hijo de la hechicera, la gran Tanrica (diosa) del Sur. Eres tú el que ha nacido en el corazón de la montaña sagrada.  Usted es el halcón.  
- ¿Me conoces? ¿Sabes de mi madre? 
Altin comenzó a sollozar y se arrojó a mis pies: 
- Perdóname mí señor. He tenido sólo un informe con la Seyhtanri,[[6]] pero fue suficiente para que yo sienta ahora muchas, muchas cosas! Yo porto la magia de antaño. 
- Sí, lo sé muy bien. Y si yo me llego a unir contigo, tú quedarías loca y me habrías contaminado con la energía de tu antiguo propietario. 
-Hace casi un año, yo fui arrebatada de mi familia y traída aquí para servir a Seyhtanri (Seth) y sus soldados en el templo.  Ahora estoy maldita y nunca podré volver con los míos.  Veo mucho más allá de las percepciones ordinarias, y sé que Seyhtanri te odia más que a nada.  Debes estar muy atento.
- Tranquilízate, en cuanto a tu estado, yo te ayudaré. Sé dónde llevarte para que te cures.  Confía en mí.
- Pero es de usted de quien estoy hablando, hijo de la Santa Tanriça (diosa), no de mí.
-Tengo que hacer lo suficiente por todos los que tengo que proteger, por lo que sí, tengo más cuidado de mí mismo. 
- Haría bien en encontrar a alguien que se preocupe por usted... 
- Gracias, tengo a mi madre!
Altin pareció vacilar, ella me miró fijamente, como comprobando si podía continuar la discusión: 
- Te olvidas de los Dogan. Usted omite a los Dogan en su lista de infantes que pertenecen a la familia de los Kingu (albinos-reales). 
- Los Dogan? 
En lenguaje de Kalam, DU-GAN [[7]] expresa una descendencia impronta de combate o guerra. Comprendí que se trataba a los niños Adinu (iluminados), los famosos descendientes malditos que simplemente llamamos "Neferu" (Nephil (im)) en el País de la Luz.
- ¿Qué significa esa palabra en tu idioma? Le pregunté. 
- No lo sé. Este es el nombre que se les da.  No sé más sobre ellos.  
- En mi país, los llamamos "Neferu". ¿Sabes dónde encontrarlos?  Es absolutamente necesario ponerme en contacto con ellos... 
- Nadie sabe dónde están ocultos.  Seyhtanri (Seth) los persigue implacablemente.  Sólo sabemos que se esconden en el desierto y en las montañas. 
- Conoces tú a un tal Mishak el herrero? 
La mujer parecía sorprendida. 
- Es el nombre de nuestro herrero, aquí en Méligud. Creo que es de su país.  
- ¿Podrías llevarme con él?
- Lo hare si ese es su deseo, mi señor. 
Altin me miró con dignidad.  Su sonrisa se torció, presagiando el malestar.  Esta humana tenía sangre noble, la sentí rápidamente. Sangre de Ilan (serpiente), como la llaman los autóctonos de esta meseta alta en las montañas. Sus modales, la combinación de delicadeza y refinamiento, eran los de una princesa, y ella hizo todo lo posible por ocultarlo.  Entendí que Altin se encontraba en el templo, no para satisfacer los deseos sexuales de los Anunnaki - otras estaban allí para eso - sino para ofrecerles su esencia de vida, y hacer este presente de sangre a unos pocos elegidos. Los Anunnaki tienen todos esta anomalía genética, particularmente marcada en este planeta: no pueden prescindir de la carne de los animales o de la esencia de vida de las hembras que poseen genes Gina'abul. Esta esencia de vida es la que les permite soportar el KI (tercera dimensión) y vivir allí. Altin, y otras de su clase, contribuyen a fijar a los dignatarios Anunnaki con el material Urasiano (terrestre). El gen Amasutum mezclado en los humano parece aún más eficaz para los Anunna de Uras (Tierra) que el de nuestras hembras de pura cepa. 
Le ofrecí que me acompañara a la velada organizada en mi honor.  De esta manera, mi tío podría pensar que estaba conectado con ella y que yo la había elegido como concubina. Esto es probablemente lo que él había esperado.  ¿Pero por qué?  Debía descubrirlo rápidamente. 
Levanté la gran cortina y demandé a los guardias una vestimenta digna para Altin. Poco después nos trajeron ropas pesadas, adornadas con bordados y piedras preciosas. Altin elige el más inmaculado de ellos, pero también el más incómodo.  Estas ropas parecían haber servido a Amasutum más que a humanas, generalmente más pequeñas. Pero en ella encajaban perfectamente, era tan grande. Esto me confirma doblemente su gen Gina'abul. 
El vestido fue firmemente atado por mí para ajustar adecuadamente el busto de la pobre mujer. Altin me dijo que de acuerdo a los diseños de los Anunnaki, teníamos que sufrir para estar bonitas, y que haríamos babear a Seyhtanri (Seth) de envidia. Ella se maquillo fuertemente los tres reflejos, los ojos, las manos y los pies, y se ató pesadas joyas en el cuello y las muñecas: "Esto hace que me vea increíble", dijo divertida. 
- Tú pareces conocer las costumbres Amasutum, le reproche. 
- Yo he aprendido mucho aquí, ella respondió avergonzada. 
Los guardias nos invitaron a salir.  El grupo nos marcó el paso en dirección al banquete. Avanzamos por varias plantas para salir al exterior, hacia el gran techo de una casa comunal. El festejo iba a tener lugar aquí. Mi tío nos brindó una buena recepción y nos invitó a sentarnos a su lado. No podía dejar de escudriñar en Altin quien ni siquiera se dignó a mirarlo, él no lo tomó bien. Yo esperaba una reacción violenta; así que me quedé en mi guardia.
Los sirvientes humanos vinieron a encender los faroles de plata. Un aroma caliente y desconocido flotaba en el aire.  Altin dijo que no existe en mi país y que era la esencia de un árbol de la montaña, el Sedir (cedro), llamado "Erinu" en Kalam. Mi padre, Asar, conocía bien este olor de las montañas de Dukug. Estábamos rodeados de Anunnaki y de algunos dignatarios Gina'abul que no conocíamos. Había un puñado de hembras Gina'abul, sin duda descendentes de las uniones entre los Anunnaki y las Ama'argi. Tal vez había entre ellas humanas con sangre Gina'abul.  Éramos cerca de sesenta personas alrededor de una gran mesa rectangular. Una cabeza superó a todas: la de un Usumgal (Dragón); probablemente uno de mis bisabuelos.  Sus ojos rojos como brasas me miraban obstinadamente.  Iba vestido de blanco y rojo, al igual que mi abuelo ltemu (An).  Ninurta el guerrero e hijo de Setes estaba a su lado. El Usumgal se tomó el tiempo para saludarme desde lejos con un movimiento de cabeza. "¿Tú conoces a Ansar? Hizo el viaje desde Deser (Marte) para conocerte", me dijo la Seyhtanri.  A partir de ese momento, supe que toda esta farsa olía a emboscada y yo tendría que mantener mis Sagra (chakras) cerrados con el riesgo de traicionarme a través de mis pensamientos.  Siendo Altin poseedora, parcialmente, de la energía de mi tío, le demandé mediante la Kinsag (telepatía) que no pensara en nada. Ella estaba en las garras de alguna agitación interior. Tuve que improvisar una discusión:
- Has instalado muy bien a tus Anunnaki, pero ¿por qué aquí? 
- ¿Y por qué no?  Tengo casi todo el tiempo vivido en las montañas.  La situación de este sitio y su topografía es notable; es una meseta en la altura. Cavamos estos túneles y esta ciudad para preservarnos de Arit-kheru (el ojo de los sonidos) y el desbordamiento de las aguas. Mira, Kalam (Sumeria), y gran parte de Kemet (Egipto) están bajo el agua y el barro. Este subterráneo Ekur también se coloca estratégicamente entre Kalam, lugar donde tengo muchas tierras, Kemet, donde An-ltemu exige mi presencia y en algunos territorios nuevos a mí derecha. 
Al formular estas palabras, Setes me había provocado, pero yo hice como si nada pasara para preservar nuestra paz de momento. Si los acontecimientos iban a complicarse, no deberían venir de mí. Había evitado evocar su excavación en Kuram (Goreme). ¿Por qué?
- Otras ciudades ocultas existen no muy lejos al norte, en Kuram (Goreme), le mencione.  ¿Por qué cavar tantas ciudades subterráneas?
Setes parecía molesto: 
- Simplemente para preservar a todos nuestros compañeros en caso de un nuevo cataclismo. Ya ves, no somos ingratos, contrariamente a lo que tu madre imagina y dice. 
- ¿Por qué han aceptado la presencia de otros Adinu a dos pasos de aquí? 
- Estos viejos fieles de su mayor se unieron a nosotros para una paz duradera. ¿No es esto una cosa maravillosa y un buen ejemplo a seguir?
- ¿Tu confías en ellos? ¿No están aquí para vigilar y dar reportes a mis tías? 
- Son de tu lado y del nuestro, y funciona! Dudo que desempeñen ese tipo de cosas.
- Yo creo que ellos también están ahí para vigilar la trayectoria de Arit-Kheru (ojo de los sonidos) ... Está en juego la supervivencia de los Neteru (dioses) y los humano, le precise. 
- Todos somos observadores del cielo aquí Anunnaki y Nungal!  Respondió Setes molesto. No necesitamos las observaciones de Ninmah y de sus iluminados; tenemos todo el equipamiento necesario para escanear el cielo. Todo esto es sólo una broma. Itemu (An) no sabía qué hacer con esta loca, por lo que le concedió una roca hacia el Este, además de unos cuantos locos para apoyarla. Ella siempre quiso ser interesante. 
- Y sus Adinu mezclados con los humanos, formando seres separados, más grandes que tú, que yo, que los Anunnaki, y que los Nungal. Son orgullosos guerreros, al parecer, son los híbridos que te dan muchos dolores de cabeza... 
- Esos bastardos, todos van a morir uno tras otro!  Acorralados por mis acosos y ataques, puede que algún día traten de ponerse en contacto contigo.  No debes hablar con ellos por ningún motivo. Tú tomarías el riesgo de enfrentarte a la ira de ltemu y sus Usumgal. 
- ¿Por qué iba a hacer eso, mi tío, y eso que me aportaría a mí?  Ya tengo bastante que hacer en la tierra de Kemet.
- Tú debes unirte a mí, respondió mi tío. Mira todo el esplendor que yo te ofrezco. 
Con un gesto, Setes me mostró sus varias concubinas, todas fueron instaladas aparte, en un extremo de la gran mesa. Al prestar más atención al lugar, pude descubrir todo tipo de bienes materiales de Kemet, Kalam, Sti y Bun'd. No vio mi reacción, Setes había puesto toda su atención que se centraba en el sexo femenino, objeto de un legendario interés. Sus labios se retorcieron en silencio mientras su mirada se fijaba en Altin con avidez. Tragó saliva.
- "¿Tu no estas acompañado, tío? ¿Tu esposa Ninlil no está a tu lado? le pregunté. 
- ¿Ninlil?  ¿Cual, mi sobrina? Como he dicho: ¿por qué tener una mujer, ahora que puedo tener cientos? 
La asamblea se rio en voz alta y golpeando rítmicamente sobre la mesa usando los cubiertos.  Los platos se hicieron esperar largamente. 
-Yo he tenido un montón de mujeres, Heru. Ninguna me convenía; mientras que aquí, todas las mujeres son mías. Excepto, por supuesto, la que te di y que parece tener tus favores. ¿Tus adornos te favorecen, mujer? ¿Cómo te llamas, nuevamente? 
- Altin, gran Seyhtanri. Sí, es un hermoso vestido.  Le doy las gracias por prestarme este conjunto real.
- Real, se puede decir!  Cuídalo bien. No has elegido el más común de ellos: muchas de mis esposas lo han llevado antes que tú. Conozco cada rincón de ese vestido.  Las he poseído a todas en ese vestido. Mi semilla divina ciertamente lo ha impregnado, dijo divertido. 
Altin se turbó, y su mano temblaba sobre la mesa.  Tuvimos que fingir estar unidos, por lo que puse mi mano protectora sobre la suya. Ella pareció calmarse en el momento.  Los ojos de mi tío comenzaron a brillar.
-La primera de ellas que fue llamada... No lo sé... Fue hace tanto tiempo.  Este vestido tiene Limamu (milenios), y en varias ocasiones ha sido restaurado. 
- ¿Ninmah?  Le pregunté molesto. 
- No, poco después se alieno terminando en los brazos de mi padre Sa'am, Enki el mal nombrado. Después o durante esta historia, yo no lo sé.  De todos modos, Enki y Ninmah se amaron mucho, esto se conoce. Espero que no seas crédulo, hijo de Aset. Ves a tu progenitor como padre de familia, pero él metió su cola miles de veces antes de clonar a tu santa Meri (bien-amada)! Pero era imposible para él procrear por sí mismo; ningún niño legítimo, solo miles de Alagni (clones), algunos de los cuales dicen ser sus hijos, así como millones de Adam (animales) nacieron de sus acciones ... 
- Es sólo porque era casto ... 
- ¿El? Estás bromeando!  Era estéril, es por eso que solo tuvo los bastardos Alagni. 
- ¿Y tu, eres su hijo legítimo, o sólo uno de sus muchos bastardos Alagni? Perdiste tu oportunidad, tío! 
- No tomes ese tono conmigo, muchacho. Eso es todo, yo estaba en Deser (Marte)... 
-Ya está bien! A quien le importa estos ensalces! Fue mi reacción.  
- Este vestido perteneció a la que desposé en ese planeta, y que ame mucho - una tal Sé'et, hija de mi madre Nammu. 
Me tomó mucha energía el poder contenerme y no saltar sobre este tirano, allí, justo en el banquete, en medio de una horda de Anunnaki listos para saltar sobre mí. Fue en ese momento que mi madre intentó, una vez más, ponerse en contacto conmigo mediante el Kinsag (telepatía). Le supliqué ponerse en contacto conmigo después. El dueño de la casa no pareció haber captado nada. 
- Puedo ver que es de una muy vieja Amasutum, le contesté. ¿Por qué me hables de ella con tanto gusto, tío?  ¿Vives tu en el pasado? 
Setes estaba avergonzado.  Su ataque no había hecho efecto. El sonido de los cubiertos había redoblado en intensidad.  Los Anunnaki tenían hambre!  Mi tío hizo un signo con la cabeza hacia el fondo de la sala. Grandes platos humeantes aparecieron junto a los aplausos y vítores. Era cerdo, Sah, en lenguaje Kalam. Mi tía Ninmah-Serkit modificó genéticamente estos animales a fin de facilitar su domesticación y así alimentar a los Anunna de Uras.[[8]] El Sah es una antigua especie conocida en las colonias Gina'abul, y su salvaje y primitiva versión fue introducida aquí por los grupos étnicos planificadores. Mi madre me había dicho que Ninmah había realizado esta transformación con el fin de aminorar el gusto de los Anunna por la carne humana, la de los Adam (animales). Los Anunnaki han consumido seres humanos durante milenios con el fin de contener la frecuencia del KI (3D) para poder vivir aquí. Pero este proceso demandaba demasiados sacrificios.  Es por eso que tuvimos la idea de domesticar este animal para salvar el linaje Anunnaki.  En el diseño de los Anunna, el cerdo es el alimento de los Neteru (dioses)! El consumo de Aq (menstruación) es bastante reservado, solo para los altos dignatarios Gina'abul.  Mezclado con Nebu (oro), el Aq de las Amasutum y de las mujeres hibridas humano-Gina'abul ayuda a fortalecer el sistema inmune de los Gina'abul lo que les prolonga la vida.[[9]]
Un trozo de la elección me fue presentado, pero el plato de Altin estaba vacío. Me gustaría honrar este festín, pero no antes de que le sirvan a mi protegida.  Altin fue finalmente servida al final, justo después de las diversas Amasutum y las concubinas del dueño de casa. Cuando ella levantó el plato, apareció una sangrienta cabeza humana. Altin dio un salto hacia atrás y dejó escapar un grito terrible. Los Anunnaki dejaron de comer y comenzaron a reír a carcajadas. Mi tío se levantó y lanzó una mirada de sorpresa en el plato: 
- Vaya que esto es muy desagradable, yo ordené la ejecución de este humano, pero ahora se encuentra en su plato. 
- ¿Cómo te atreves a insultarnos así, Seyhtanri (Seth)? 
- Te aseguro que no será nada, hijo de Meri!  
- ¿Quién es este hombre? Le pregunté.
- Es... Este es nuestro herrero, Mishak, respondió Altin llorando. 
Yo quería tener más detalles:
- ¿Cuál fue la culpa de este hombre para terminar así?
- Estuvo a punto de traicionarme, respondió mi tío. Todos los traidores se someten a este destino aquí, todo el mundo lo sabe. 
- Seyhtanri, dudo que nos quedamos aquí más tiempo.  Espero que nos disculpes, a riesgo de pasar la noche contigo saldremos de este lugar mañana. 
Todos los ojos se volvieron ansiosamente hacia nosotros en este golpe de suerte: el de vernos, mi tío y yo, peleando. El tiempo estaba como suspendido. Agarré a Altin por el brazo y nos fuimos del salón de banquetes en un silencio glacial. Setes ordenó a varios de sus guardias que nos lleven de vuelta a nuestros apartamentos. Altin quedó atónita y en silencio. Sentí lástima por este humano, porque entendí que ella conocía al herrero. 
De vuelta en nuestra habitación, recosté a Altin sobre la cama y me recosté a un costado para hacer un balance.  Yo estaba muy molesto.  ¿Cómo sabía Setes que tenía la intención de hablar con este humano? Sin duda, fue asesinado a causa de esto.  Meri hizo otra incursión mental.  Ella me insistió a que le responda y le permita ver lo que estaba haciendo. Me levanté y sacudí a Altin que parecía dormitar.  No podía mirarla de frente, de lo contrario mi madre pensaría que me gusta.  Yo le hice una señal para que se cambiara rápidamente. Ella no debe usar el vestido que mi madre podría haberlo conocido en su vida anterior, mientras era cautiva de mi tío. 
- ¿Así que, Heru? me dijo Aset usando Kinsag (telepatía). 
-Sí madre, dame tiempo para ordenar mis pensamientos. Estoy en mi apartamento y descansando, la cita de esta noche salió mal. 
- ¿Cómo es eso, que salió mal? Déjame darle un vistazo a la habitación, me demandó Aset. 
Podía oír a la humana batallar con su vestido, pero por desgracia no la pude asistir. Por su parte, Altin no debía entender mucho puesto que yo me comunicaba con mi madre usando el pensamiento. 
- ¿Qué me ocultas ahora, Heru? ¿Vas a abrir los ojos finalmente?
La batalla entre Altin y su vestido real parecía haber terminado; ni un sonido más. Oí que la humana me susurro: "Eso es todo." Así que abrí los ojos iniciando la exploración de la vivienda desde la entrada. Mi madre llego a la conclusión de que era más bien "normal". Cuando mis ojos se fijaron en mi cama y en la humana, mi sangre se congeló de repente: Altin estaba totalmente desnuda, y me miró estupefacta. Los contornos sensuales de su cuerpo revelaban una piel temblando de deseo.  Inmediatamente miré hacia abajo mientras le hacía señas para vestirse. Pero era evidente que ella no me entendía: 
- Bueno, yo estoy aquí, frente a ti, me dijo. 
La reacción de mi madre no tardó en llegar:
-Por la Fuente, Heru! Estaba segura! Así que no has tenido suficiente de tus tres prostitutas sino que además ahora con una humana! Eres tan decadente como Setes! Deja que mire esta mujer. Permíteme observarla, te lo ordeno! 
Intentar cortar una comunicación telepática con Aset, mientras que ella quiere continuarla, produce un dolor terrible en el cráneo.  Imposible de resistir. Miré otra vez a la humana mientras le hacía muecas - "Este es un juego increíble que no conozco. Pero me divierte mucho", me dio Altin alimentada por este entretenimiento desconocido.  La mujer se abalanzó sobre mí, sus labios rozaron mis ojos como las alas de una mariposa y su boca se estrelló en la mía mientras me observaba con sus ojos almendrados. De repente, y contra todo pronóstico, la voz de Meri salió de mi boca con fuerza, sin que yo pueda controlarla: 
- Pobre Humana! ¿Cómo te atreves a acercarte así, deseando unirte con un Neter. Retrocede, baja tu mirada, y no me toques más, o te mato en el acto! 
Attin se acurrucó en un rincón de la vivienda, el temor paralizó todo su cuerpo: 
-Es la demencia... de la magia!  Su voz no es en absoluto la misma. Perdóname, Señor, me suplicó.
Mi madre no estaba allí, su voz estaba en silencio, y me dejó una sensación de malestar y tristeza.  Poco a poco recuperé la conciencia. 
- Soy yo quien debe pedir perdón, le dije. No era yo quien estaba hablando. Sólo traté de hacerte comprender la necesidad de cambiarte de ropa. Lo siento.
- Ese... No fue usted... ¿Pero quién habló de esa manera? 
- Mi madre, simplemente, mi madre... 
- ¿Tu madre? Así que si te toco, no arriesgo nada, ¿no es así? 
- No, por supuesto... 
Así que Altin me dio una bofetada real, que tuvo el efecto de sacarme de mi sopor de forma permanente. 
La noche no se hizo famosa. Altin estaba acurrucada en una esquina de la cama, y ​​yo me encontraba en el fondo de la sala, en un asiento de madera. Había pasado todo el tiempo pensando. A la mañana siguiente, levanté la pesada cortina y nos llevaron al exterior. Setes no estaba allí, y fue su hijo Ninurta quien nos recibió. Ninurta es un guerrero formidable, y sé que voy a encontrarlo algún día sobre el campo de batalla. 
- Voy a ser tu guía por hoy, dijo Ninurta. 
- ¿Dónde está tu padre?  Le pregunté. 
- En este momento está ocupado - estará aquí mañana, sin duda. 
- No he oído sus disculpas. 
- No, yo dudo que te las proporcione, lo conoces poco. 
- Si, yo lo conozco muy bien, pensé que había cambiado. 
Esta frase salió naturalmente de mi boca, sin entender por qué había dicho tal cosa. Yo no conozco a mi tío, o muy poco, y sólo a través de lo que se me ha contado.  
Reclamé que abrieran las puertas para que podamos salir. A lo largo de las casas, nos encontramos con una mujer encerrada en una jaula.  Era la humana con quien Seyhtanri había pasado la noche.  Le pregunté a Ninurta que estaba haciendo esta mujer allí, y dijo que estaba esperando a ser ejecutada.  Altin se arrojó a mis pies para que la liberara. Le exigí a Ninurta poder salir con la cautiva: "Tu padre me la había ofrecido, pero yo me había negado. Yo la reclamo como compensación por la indignación que mi protegida sufrió en público la última noche."  Ninurta estaba aburrido.  Le pregunté sarcásticamente si tenía alguna influencia aquí o si sólo era su padre quien tomaba las decisiones.  Ninurta decidió en lugar del gran Seyhtanri. Con una seña la prisionera me fue entregada. 
Yo había ingresado sólo en el territorio de mi tío y al final salimos tres. Tras nuestra llegada al campamento de los seguidores, el campamento fue desmantelado a toda prisa; los diferentes clanes se dividieron y los Khentamentiu nos embarcaron en un antiguo Maga'an (carguero). Giramos hacia las tierras del sur.  Kemet se encuentra casi en línea recta hacia el sur. El Ekur de Setes es un lugar altamente estratégico a cierta distancia de los campos... 
La humana se había acurrucado contra Altin; era imposible sacarle información. Yo estaba molesto por tener que traer a las dos mujeres a casa, a Nashareth. Mi madre incluso tendrá una crisis. Por lo tanto, he decidido dejarlas en Aset-Heh (Dendera), donde serían purificadas y donde podrían recuperarse. 
Así fue que me reencontré con Nebet-Aha, la matriarca de Aset-Heh. Le confié las dos mujeres a las y le pedí que las cuidara como a sus propias hijas. Para mi sorpresa, ella no parecía entusiasta. Me señaló que no tenía otra opción.  También le he prohibido poner a mis protegidas en contacto con las piedras negras de A'akhet (Mulge, la colina del horizonte), que todavía no me inspiran ninguna confianza. Nebet-Aha respondió irónicamente que sólo los santos pueden acercarse a ellas y que no pone estas piedras en presencia de cualquiera. Ella también dijo que yo no debo temer a estos fragmentos porque su resonancia es similar a la mía.




[1] MELI-GUD, "la ranura superior" o "puente" en sumerio.  Es probablemente el significado original (en sumerio) del nombre de esta ciudad que antes se llamaba Melegüp.  El arqueólogo Omer Demir le puso el nombre latino Malagobia ("vida dura"), más tarde dado a esta región, sería alegando a este Melegüp cuyo significado es desconocido (ver páginas 5 y 11 de la versión francesa de su libro, Capadocia - Cuna de la Historia, Sociedad Internacional para la Investigación de las Civilizaciones Antiguas, Derinkuyu, Turquía, 1986).  Personalmente, prefiero asimilar esta palabra Melek'güp como Melek ("Ángel") y Güp ("poder", "difícil"), por lo que "el ángel del poder" o el término "el ángel difícil (problemático)", es un término perfecto para describir a Enlil que vivía en este "pasaje superior" en comparación con los demás, siendo la construcción subterránea más grande de todas bajo esta región.  Uno encuentra hoy el nombre de esta localidad con el término Derinkuyu que se puede descomponer en DIRIG-KU-U5, "enorme fundación levantada" en sumerio.  Derinkuyu se descompone en Derin ("profunda") y Kuyu ("sumideros") o "pozos profundos" en turco, una definición coherente con su realidad geográfica.  Derinkuyu es la más grande de todas las ciudades subterráneas de Capadocia y tiene un máximo de 18 niveles en lugares a una profundidad de casi 85 metros.  Derinkuyu se encuentra en una vasta meseta entre dos grandes volcanes: Hasan Dagi y el Erciyas Dag.  El alcance de esta ciudad subterránea es tal que podría albergar a más de 10.000 personas.  Los más optimistas anuncian 20.000 personas.  Hay otras 35 ciudades subterráneas en la región, lo que nos da un total de 36, o el número exacto de las ciudades de los ángeles caídos y sus hijos mencionados en un fragmento del Libro de los Gigantes (Kephalaia 1171-9) al comienzo del capítulo.  Que yo sepa, esta es la primera vez que esta información es revelada.  Con este texto de Kephalaia, una vez más, hemos confirmado que los antiguos documentos contienen información real sobre el pasado de la humanidad.  Los antropólogos y arqueólogos remontan estas ciudades subterráneas a los orígenes del cristianismo, en un momento en que los cristianos huían de la invasión árabe.  Como señaló Andrew Collins en su libro “Nuestros antepasados los Ángeles” (ediciones Abubilla, 2002), es difícil imaginar que estas ciudades serían la obra de los cristianos que estaban atrincherados como conejos para protegerse del empuje islámico de 642!  Estamos en presencia de una nueva ocupación reciente del lugar.
[2] AL-TIN, "imagen de vida" en sumerio.  Altin significa oro en turco.   Un punto importante, la lengua turca es parte de las lenguas altaicas.  Su origen es muy antiguo y es completamente diferente de la de los hititas (Nesili), que pertenece a las lenguas indoeuropeas. El turco sin duda está vinculado con las poblaciones del Paleolítico superior, como la de los cazadores-recolectores de Oriente Medio.  El turco era, por lo tanto, el idioma que se hablaba en las llanuras y en las montañas, que era la lengua del pueblo.  A título, el Prof. Dr. Sukru Haluk Akalm (Director del Instituto de la Lengua turca) afirma en un estudio de la lengua turca (La lengua turca: el lenguaje del mundo): "Por otro lado, gracias a los estudios comparativos de la fonología y morfología y palabras tomadas de otros idiomas, no hubo datos importantes que revelan la edad de la lengua turca. Las 168 palabras identificadas como de origen turco que se pasaron al sumerio ayudaron a desarrollar la idea de que el sumerio y el turco son de la misma época".
[3] TAN-RI6 "guía gratuita" en sumerio. Tanri significa "dios" en turco.
[4] MUS-AH-IT, "Serpiente(s) de la semilla del claro de luna" en sumerio, por lo que se refiere a un reptil cuyo gen o semilla viene de seres de piel clara como la luna. Müsahit significa "observador" en turco.  Aquí es interesante encontrar las partículas sumeria AH ("semilla", "arrojar"), mientras que los vigilantes son reconocidos por estar unidos con el ser humano.
[5] IL-AN, "eminente del cielo" o "brillante del cielo" en sumerio. Yilan significa "serpiente" en turco.
[6] Seyhtanri, litt. "dios-maestro" o "dios-rey" en turco, que se encuentra más tarde bajo la forma turca Şeytan o Seyhtan, es decir, d. "Satanás"; es Enlil-Seth, ex Satam (administrador territorial) de Sumer. Una vez más, la semántica se muestra implacable. 
[7] Precisamente DU-GAN, "portador del combate" o "infante de guerra" en sumerio. Hoy, Dogan significa "halcón" en turco.
[8] Esta es probablemente la razón por la cual el cerdo se asoció con el dominio de Seth entre los egipcios, Seth mismo refrendaba esta aparición en algunos documentos, especialmente los que tenían una visión de guerra o nefasta... 
[9] Véase en esta nota Nora Parks titulada "El fruto del árbol" (cf. final del archivo libro).

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